Mole Don Pancho



Historia del Mole

Es difícil precisar a ciencia cierta el origen de tan tradicional platillo. Después de todo, la cocina mexicana es el resultado de la fusión entre la comida prehispánica y los elementos incorporados por la cocina española. Algunas crónicas de la conquista mencionan el siglo XVI como el antecedente directo de lo que hoy conocemos como la cocina mexicana. El establecimiento de una nueva cultura como lo fue la española, obligó a los nativos a incorporar nuevos elementos a su cocina. Algunos cronistas ibéricos como Antonio de la Ciudad Real o Fray San Pedro Sebastián, mencionan en sus relatos que durante las visitas de inspección que realizaban algunos frailes a los conventos bajo su cuidado, las monjas ofrecían a los comensales, algunos platillos preparados a base de moler especias originarias de la Nueva España, con especias traídas de Europa, agregando chocolate. El resultado de esta mezcla servía para acompañar carne de guajolote.

Los historiadores coinciden en afirmar que el mole es originario del estado de Puebla y específicamente del Convento de Santa Rosa, de la Ciudad de Puebla.
Se cuenta que con motivo de la visita del virrey de la Nueva España, con especias traídas de Europa, agregando chocolate. El resultado de esta mezcla servía para acompañar carne de guajolote.

Sor Andrea de la Asunción preparó un platillo especial, que contenía varios chiles molidos, especias, chocolate, tortilla, jitomate y cebollas, que daba como resultado una mezcla homogénea servida con carne de guajolote y que hoy día se conoce como mole poblano con guajolote.

El Mole en San Pedro


De acuerdo con los relatos que han llegado a nuestros días, a través de la tradición oral, se cuenta que entre 1914 y 1927, una familia originaria de San Pedro, cuyo nombre se ha perdido con el tiempo, decidió trasladarse a lo que se conocía en aquel entonces como la Gran Ciudad de México, para abrir un pequeño local de abarrotes en el mercado de la Merced. Esta familia que conocía la receta del mole rojo, decidió vender esta pasta; la cual preparaba a la usanza tradicional, moliéndolo en el metate. El éxito y la creciente demanda, obligó a sustituir el metate por un molino de mano, el cual pronto fue insuficiente, por lo que la pasta comenzó a molerse en molinos más grandes, los cuales estaban ubicados en la calle de Mesones, dentro del centro de la ciudad.

Pronto la demanda creció al grado de interesarle la venta de este producto a otros comerciantes de distintos mercados, por lo que para 1945, la demanda fue tal que les era imposible cubrirla, por lo que se vieron obligados a contratar gente del mismo San Pedro. Con el tiempo como proceso lógico, los lugareños aprendieron los procesos y comenzaron a producir mole por su cuenta.

Ya para 1950, San Pedro comenzó a ser reconocido como un lugar de tradición en la elaboración del mole. Hoy en día es famosa su feria anual del mole y además se considera que aproximadamente el 80% del mole que se consume en el país es originario de San Pedro Atocpan, la capital del mole.



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